Último desayuno en el hotel y últimas horas en Bolonia para despedirse de la ciudad con calma y llevarse una última dosis de su ambiente. En este Viaje single a Italia: Emilia-Romaña, puedes caminar de nuevo bajo sus pórticos, perderte por alguna calle conocida, comprar productos locales para meter un pedacito de la región en la maleta o sentarte a tomar un espresso en la Piazza Santo Stefano, uno de esos rincones que invitan a alargar el momento.
Como sugerencia, nada mejor que disfrutar de un aperitivo en la Piazza Maggiore, rodeados de historia, vida local y ese ritmo italiano que tan bien sienta al final del día. Será una buena ocasión para brindar por el viaje, comentar los mejores momentos y saborear Bolonia una vez más antes de regresar.
También llegará el momento de la despedida del guía, que nos habrá acompañado durante esta ruta ayudándonos a descubrir la región desde dentro, con sus historias, curiosidades y recomendaciones. El viaje termina, sí, pero algo de Emilia-Romaña volverá con nosotros: sabores, paisajes, recuerdos compartidos y muchas ganas de seguir descubriendo mundo.








